Escritor: Joe Kelly.
Artista: Ian Churchill.
Tintas: Norm Rapmund & Andy Lanning
Colorista: Rod Reis.
Letrista: Comicraft.
Editor: Eddie Berganza con jeanine Schaefer.
Fecha de Publicación: 27 de Septiembre de 2006
Editorial: DC Comics.
Portadas: Ian Churchill & Rod Reis.
Tintas: Norm Rapmund & Andy Lanning
Colorista: Rod Reis.
Letrista: Comicraft.
Editor: Eddie Berganza con jeanine Schaefer.
Fecha de Publicación: 27 de Septiembre de 2006
Editorial: DC Comics.
Portadas: Ian Churchill & Rod Reis.
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Por Esteban Pedreros
Cuando se publicó "Supergirl from Krypton" en las páginas de la serie Superman/Batman (por Jeph Loeb y Michael Turner), estaba más que escéptico respecto a reintegrar en la continuidad a un personaje con mucha tradición en DC, pero a la vez con una historia convulsionada y que finalmente más allá de la nostalgia no era mucho aporte.
3 años después aún no entiendo cuál era la idea... el problema con Supergirl no es el personaje en sí, porque como sabemos con cualquier personaje se pueden hacer buenas historias, sino que nadie parece tener idea de qué historias escribir con ella. Jeph Loeb las hizo de "Capitan Araya" ("...el que los embarca a todos y se queda en la Playa"), trajo al personaje de vuelta aunque nadie lo extrañaba demasiado, lanzó la nueva serie y luego firmó exclusividad con Marvel, dejó una historia a medio terminar, comprimió 2 números en uno agarró sus maletas y se mandó a cambiar, luego vino Greg Rucka, que alcanzó a hacer un número y tuvo que irse por sobrecarga de trabajo y ahí nos enchufaron a Joe Kelly a quien le dimos ventaja de handicap por tener que subirse al Bus corriendo y como 10 cuadras después de salir del terminal.
Supergirl es un personaje, en su encarnación actual, que no termina de convencerme, parece ser el prototipo de la Adolescente Angustiada, en un tiempo en que, a diferencia de la era de Nirvana, se puso de moda dejar de sentir compasión por los angustiados, tratarlos inadaptados, y crear apología tras apología de la adolescente hueca que adora a Britney Spears, quiere pechugas de silicona para su cumpleaños #16 y depredar su camino al éxito a punta de individualismo, sexo y consumismo...
...no, no tengo 40 años.
¿A qué apunta todo ésto? a que tenemos en nuestras manos un número en que Supergirl decide experimentar qué se siente convivir con otros adolescentes en lo que bien comparaba Steve Gerber en "Hard Time" con una Cárcel, la Secundaria (o Enseñanza Media en Chile), "los años más sicológicamente traumáticos, en al vida de una joven", según la "experimentada" opinión de Wonder girl (Cassie).
Cada uno de los eventos de éste número caen en alguno clichés propios de alguna película de Fredie Prinze Jr. o similares, siendo supergirl la protagonista de su revista (obvio, no?), cuesta entender que se aborde la narración casi siempre desde el punto de vista de del narrador Testigo, no del Omnisciente ni el narrador en primera Persona, el 3º Testigo, es decir, tenemos a un personaje con varios problemas de identidad/personalidad, y no se hace el intento de empatizar con el lector explicándole por qué su protagonista es tan burra.... en fin, no peleo más con ésta revista yd e hecho no la leo más hasta que haya algún cambio, si la coleccionan les diría que busquen algo mejor en qué gastar el dinero, si no es así ¡¡¡PERMANEZCAN ALEJADOS!!!
En cuanto a la faz gráfica, no es brillante, pero ciertamente es competente a ratos, al menos no daña la vista y de vez en cuando se logran algunas imágenes buenas, la narrativa no es fluida, pero se entiende bien y con eso basta, cuesta entender que se siga comparando a Churchill con Liefeld, cuando queda claro mes a mes que el alumno superó al Maestro y se transformó en dibujante, hace ya bastante tiempo.
Cuando se publicó "Supergirl from Krypton" en las páginas de la serie Superman/Batman (por Jeph Loeb y Michael Turner), estaba más que escéptico respecto a reintegrar en la continuidad a un personaje con mucha tradición en DC, pero a la vez con una historia convulsionada y que finalmente más allá de la nostalgia no era mucho aporte.
3 años después aún no entiendo cuál era la idea... el problema con Supergirl no es el personaje en sí, porque como sabemos con cualquier personaje se pueden hacer buenas historias, sino que nadie parece tener idea de qué historias escribir con ella. Jeph Loeb las hizo de "Capitan Araya" ("...el que los embarca a todos y se queda en la Playa"), trajo al personaje de vuelta aunque nadie lo extrañaba demasiado, lanzó la nueva serie y luego firmó exclusividad con Marvel, dejó una historia a medio terminar, comprimió 2 números en uno agarró sus maletas y se mandó a cambiar, luego vino Greg Rucka, que alcanzó a hacer un número y tuvo que irse por sobrecarga de trabajo y ahí nos enchufaron a Joe Kelly a quien le dimos ventaja de handicap por tener que subirse al Bus corriendo y como 10 cuadras después de salir del terminal.
Supergirl es un personaje, en su encarnación actual, que no termina de convencerme, parece ser el prototipo de la Adolescente Angustiada, en un tiempo en que, a diferencia de la era de Nirvana, se puso de moda dejar de sentir compasión por los angustiados, tratarlos inadaptados, y crear apología tras apología de la adolescente hueca que adora a Britney Spears, quiere pechugas de silicona para su cumpleaños #16 y depredar su camino al éxito a punta de individualismo, sexo y consumismo...
...no, no tengo 40 años.
¿A qué apunta todo ésto? a que tenemos en nuestras manos un número en que Supergirl decide experimentar qué se siente convivir con otros adolescentes en lo que bien comparaba Steve Gerber en "Hard Time" con una Cárcel, la Secundaria (o Enseñanza Media en Chile), "los años más sicológicamente traumáticos, en al vida de una joven", según la "experimentada" opinión de Wonder girl (Cassie).
Cada uno de los eventos de éste número caen en alguno clichés propios de alguna película de Fredie Prinze Jr. o similares, siendo supergirl la protagonista de su revista (obvio, no?), cuesta entender que se aborde la narración casi siempre desde el punto de vista de del narrador Testigo, no del Omnisciente ni el narrador en primera Persona, el 3º Testigo, es decir, tenemos a un personaje con varios problemas de identidad/personalidad, y no se hace el intento de empatizar con el lector explicándole por qué su protagonista es tan burra.... en fin, no peleo más con ésta revista yd e hecho no la leo más hasta que haya algún cambio, si la coleccionan les diría que busquen algo mejor en qué gastar el dinero, si no es así ¡¡¡PERMANEZCAN ALEJADOS!!!
En cuanto a la faz gráfica, no es brillante, pero ciertamente es competente a ratos, al menos no daña la vista y de vez en cuando se logran algunas imágenes buenas, la narrativa no es fluida, pero se entiende bien y con eso basta, cuesta entender que se siga comparando a Churchill con Liefeld, cuando queda claro mes a mes que el alumno superó al Maestro y se transformó en dibujante, hace ya bastante tiempo.


















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